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ASI SE PREPARA UN CABALLO DE EXPOSICIÓN

25 de Enero de 2016. Guardado en Noticias

Ocho huevos, tres pancakes de chocolate, un kilo de pasta, una pizza familiar, dos sánduches, dos tazas de café y varias bebidas energéticas. Todo suma las 12.000 calorías que Michael Phelps consumía a diario cuando estaba preparándose para los Olímpicos de Londres del 2012. La alimentación del nadador era una de las claves de su entrenamiento, porque aunque consumía el equivalente a seis días de otra persona, no pesaba más de 90 kilos.

Manto Sagrado y Dulce Seducción tienen una dieta igual de estricta. Pesan 350 kilos y al día se comen diez kilos de concentrado, otros diez de heno y unos veinte litros de agua. Y aunque el heno y el agua son a voluntad -están disponibles todo el día en sus establos- todos los días es lo mismo. La única excepción al régimen hace parte también del entrenamiento, cuando les endulzan el freno de boca con melaza, para que el acto de ponerles la embocadura sea más grato.

La preparación rindió frutos. Ambos caballos ganaron en su categoría -Manto Sagrado en machos y Dulce Seducción en yeguas- el campeonato de paso fino colombiano que se llevó a cabo en la reciente edición número 40 de Expooriente ? Asdesilla. Que su rutina sea igual no es un accidente: los dos equinos provienen del mismo criadero, San Cayetano.

No solo es genética
El padre de Manto Sagrado, Dulce Sueño de Lusitania, fue nominado como el mejor reproductor del paso fino colombiano durante cuatro años consecutivos: 2010, 2011, 2012 y 2013. En el 2014 un salto del animal (servicio prestado donde monta una yegua para preñarla) valía 8.000 dólares. La genética cumple un papel importante en estos animales: Dulce Sueño es hijo de Dulce María de Lusitania, que a su vez viene de Capitán de La Vitrina, quien es hijo de Capuchino del 8, y así sucesivamente.

Aunque estos caballos vienen de viejas glorias ecuestres colombianas, les hace falta entrenamiento. Como en el caso de los atletas y la analogía del diamante en bruto. Manto y Dulce entrenan una hora al día, nadan tres veces a la semana y tienen masajista y herrero propios.

La rutina diaria comienza como lo haría un humano: con un calentamiento. Caminan por diez o quince minutos mientras aumentan la intensidad de forma paulatina. Una vez están listos inicia el verdadero entrenamiento en su categoría, el paso fino colombiano. Los caballos caminan por una "zona blanda?, que puede ser grama o arenilla dentro de un coliseo de adiestramiento. De lo blando se pasa a superficies más rigidas: una "zona dura? en la que se evalúa el compás de sus pasos. La clave del adiestramiento, entre otros, depende considerablemente de la "zona dura?. Como el chalán o jinete se guía por su oído, la buena resonancia de la construcción -madera prensada de unos dos centímetros de espesor sobre marcos de tubería hueca- hace más fácil la escucha.

Cuando no están practicando paso fino o comiendo -pueden hacerlo hasta 18 horas al día-, los caballos se encuentran en el agua. Tres veces por semana entran a una piscina especial donde nadan durante quince minutos. La pileta es circular y tiene un corredor por donde el equino entra. En el centro -una plataforma que se eleva sobre el agua- el entrenador lleva las riendas del animal.

Masajes y otros lujos
Entrenan como los atletas humanos, y comparten también sus lujos. Manto y Dulce tienen una masajista propia, una fisioterapeuta especialista en equinos que alterna mantas térmicas calientes y frías para relajarles los músculos. Luego vienen los masajes, que trabajan zonas musculares como el dorso y las ancas.

Un buen masaje da un poco de sueño. Los establos de los caballos miden cuatro metros de largo por cuatro de ancho, y aparte de las comodidades del agua y el heno inagotables tienen una cama de viruta en la que pueden descansar. Y como algunos deportistas, pueden ser quisquillosos: la viruta, que se asea dos veces al día, tiene que mantenerse limpia y organizada. De lo contrario no se acuestan sobre ella, y no descansan. También, que esté seca evita que se les contaminen los cascos, donde pueden crecer bacterias u hongos. Y, para rematar, debe tener un gramaje determinado: si es demasiado fina o se usa aserrín se les pueden inflamar las vías respiratorias.

Phelps es el atleta olímpico con más medallas de oro en la historia. Obtuvo 18 a lo largo de tres olimpiadas. Manto y Dulce han batido récords al ganar como doblete (pareja de un mismo criadero) sus distintas categorías en las ferias equinas de Montería, Copa América, Copa Antioquia y Expooriente.

Luego de sus últimas olimpiadas el estadounidense se retiró y comenzó a trabajar en su fundación. Pero en abril del 2014 avisó que regresaba a las piscinas, y podría significar verlo en los Olímpicos de Río este año. A diferencia de él, Manto y Dulce no tendrán vacaciones. Todavía entrenan todos los días, con sus tres sesiones de piscina a la semana, sus masajes térmicos y sus camas limpias y ordenadas: la rutina de un campeón olímpico.
 
 
Tomado de: elcolombiano.com

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